Antes de reservar una mesa o de hacer un pedido, la mayoría de los clientes miran fotos. En su ficha de Google, en Instagram, en las plataformas de reparto o en su web, la imagen suele ser el primer contacto con su cocina. Y la primera impresión cuenta.

¿Por qué fotos profesionales?

Un plato delicioso puede parecer apagado en una foto hecha deprisa en la cocina. Luz, ángulo, estilismo, enfoque: la fotografía culinaria es un oficio en sí mismo, que revela las texturas, los colores y la generosidad de sus platos.

Las imágenes imprescindibles

  • Sus platos estrella, fotografiados individualmente;
  • El ambiente del comedor, de día y de noche;
  • El equipo en cocina y en sala, para humanizar su establecimiento;
  • Los productos y los productores, si trabaja con circuito corto;
  • Los detalles: emplatado, gestos, vapor, texturas.

¿Y el vídeo?

Bastan unos segundos: un emplatado grabado a cámara lenta, una salsa que se vierte, un plato que sale del horno. Estos formatos cortos son perfectos para Instagram y TikTok, y despiertan el deseo mucho más rápido que un largo discurso.

Panaderos, pasteleros, caterings, vinotecas…

Los mismos principios se aplican a todos los oficios de la alimentación. Un escaparate bien fotografiado, un saber hacer filmado en primer plano, un retrato de artesano: contenidos que ponen en valor la calidad y justifican sus precios.

Se come primero con los ojos. En línea, es aún más cierto.

Organizar una sesión

Lo ideal es realizar la sesión fuera del servicio, con los platos preparados sobre la marcha. En media jornada podemos fotografiar su carta, el ambiente y el equipo, y filmar algunas secuencias para sus redes. Para los productos envasados, nuestro plató de packshot permite además obtener imágenes perfectas para la venta en línea.

Despierte el apetito de sus futuros clientes
Cuéntenos cómo es su establecimiento: organizamos una sesión de foto y vídeo a medida.

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