Hace apenas unos años, el vídeo estaba reservado a las grandes campañas publicitarias. Hoy está en todas partes: en la página de inicio de las webs, en los feeds de LinkedIn e Instagram, en las ofertas de empleo, en las pantallas de las ferias profesionales. Para una empresa, no producir vídeo equivale cada vez más a permanecer invisible.
Pero producir vídeo por producir no tiene sentido. Esto es lo que realmente aporta y cómo integrarlo con inteligencia en su comunicación.
El vídeo capta la atención mejor que cualquier otro formato
En las redes sociales, los algoritmos favorecen los contenidos que retienen la atención. Un vídeo bien construido (un comienzo atractivo, un ritmo controlado, un mensaje claro) tiene muchas posibilidades de verse durante más tiempo que una simple imagen o un texto. Es también el formato que transmite más información en el menor tiempo: un ambiente, rostros, un saber hacer, una voz.
Humaniza su marca
Los clientes compran a empresas, pero confían en personas. Mostrar a sus equipos, sus instalaciones, su entre bastidores o a sus clientes satisfechos crea un vínculo que las palabras por sí solas tienen dificultades para establecer. Es especialmente cierto para las pymes, los artesanos y los comercios, cuya fuerza suele ser la cercanía.
Un mismo rodaje, múltiples usos
Es una de las grandes ventajas del vídeo cuando está bien pensado: una sola jornada de rodaje puede alimentar su comunicación durante semanas. A partir de las mismas imágenes se pueden obtener:
- una película de presentación para su web;
- formatos cortos y verticales para Instagram, TikTok o LinkedIn;
- extractos para sus newsletters y sus campañas;
- fotos extraídas del rodaje para la prensa o la impresión;
- una versión subtitulada para su difusión sin sonido.
El vídeo también sirve a su marca empleadora
Atraer a los perfiles adecuados se ha convertido en un reto para muchas empresas. Un vídeo que muestra el día a día de sus equipos, sus valores y su entorno de trabajo habla mucho más a los candidatos que una descripción de puesto. Permite también fidelizar a sus colaboradores, orgullosos de ver su trabajo puesto en valor.
¿Por dónde empezar?
No hace falta aspirar a una superproducción desde el principio. Lo más eficaz suele ser partir de sus objetivos: darse a conocer, tranquilizar a posibles clientes, reclutar, lanzar un producto. A partir de ahí se definen los formatos útiles, los canales de difusión y un ritmo de publicación realista.
El mejor vídeo no es el más espectacular: es el que sirve a un objetivo preciso y se parece a su empresa.
En that dog trabajamos exactamente así: empezamos por entender su actividad y después construimos con usted contenidos pensados para durar.
¿Listo para empezar con el vídeo?
Cuéntenos su actividad y sus objetivos de comunicación: le proponemos el formato más útil para empezar.