Son las 18:55. Se esperan trescientas personas en la sala, otras cuarenta están atrapadas en un tren y su director general ensaya su discurso ante un micrófono que chisporrotea. En una velada así, el directo no es un capricho: es lo que permite que quienes no están presentes estén, de todos modos, en la sala.
Pero emitir en directo no se improvisa. Así se decide, se prepara y se rentabiliza su directo.
Cuándo el directo merece de verdad la pena
Un directo es pertinente cuando el momento importa tanto como el contenido: se quiere ver, reaccionar, hacer una pregunta. Algunas situaciones en las que da en el blanco:
- La asamblea general: sus socios, accionistas o afiliados que están lejos pueden seguir los debates. Atención: las normas de voto a distancia dependen de sus estatutos y de su forma jurídica; compruébelas antes de prometer nada.
- La conferencia o el lanzamiento: el efecto de anuncio se comparte ampliamente, mucho más allá de la sala.
- El seminario web híbrido: una parte del público presente en el lugar, otra frente a su pantalla, con preguntas que circulan entre ambos.
Por el contrario, si nadie tiene preguntas y el mensaje es muy escrito, un vídeo montado será más eficaz que un directo. El directo está hecho para el instante, no para la perfección.
Lo que el directo exige técnicamente
El espectador perdona una imagen algo sencilla. No perdona ni el sonido cortado ni la imagen congelada. De ahí el orden de prioridades:
- Primero el sonido. Micrófonos de solapa para los intervinientes, micrófono de mano para las preguntas de la sala y alguien que vigile el nivel de forma continua.
- Varias cámaras. Un plano general, un primer plano del orador y un plano de la sala. Una mesa de realización (el puesto donde se elige en directo qué cámara sale al aire) alterna los ángulos y añade los títulos y logotipos.
- Una conexión por cable. Un cable de red conectado, no una wifi compartida con trescientos teléfonos móviles. Y, sobre todo, fíjese en la velocidad de subida: es la velocidad a la que su conexión envía datos a internet, a menudo mucho menor que la velocidad de bajada que aparece en las ofertas.
- Una plataforma adecuada. YouTube, LinkedIn Live, Vimeo o una página privada en su web, según el evento sea público o reservado.
Para dar un orden de magnitud, la ayuda de YouTube indica, para una emisión en 1080p a 30 fotogramas por segundo, una tasa de codificación de entre 5 y 14 Mbit/s en H.264, con sonido estéreo a 128 kbit/s y un fotograma clave cada 2 segundos. YouTube aconseja también hacer una prueba de velocidad de subida antes de empezar. Recuerde sobre todo que hace falta una conexión claramente más holgada que la propia emisión, para tener margen si la red fluctúa.
Consejo En YouTube usted elige la latencia, es decir, el desfase entre la sala y la pantalla. Con latencia baja, la mayoría de los espectadores están a menos de 10 segundos; con latencia ultrabaja, a menos de 5 segundos, pero con más riesgo de saltos. Para una conferencia sin interacción con el público, la latencia normal, la más estable, basta de sobra.
El plan hora por hora
| Momento | Qué hacer |
|---|---|
| Unas semanas antes | Elegir la plataforma, definir el número de cámaras, visitar el lugar y comprobar su conexión, avisar a los intervinientes de que serán filmados |
| Una semana antes | Ensayo técnico, prueba de velocidad de subida, plan B validado, página de inscripción o enlace de emisión publicado |
| El día D, 2 h antes | Instalación, pruebas de sonido, colocación de las cámaras, prueba de una emisión completa |
| 30 minutos antes | Apertura del directo con una pantalla de espera, última comprobación del sonido y de los títulos |
| Durante | Realización, vigilancia del sonido y de la emisión, moderación de las preguntas |
| Después | Copia de seguridad del material en bruto, replay montado, extractos cortos, agradecimientos a los participantes |
El plan B, o cómo dormir la víspera
Un directo sin plan B es una apuesta. Algunos reflejos sencillos:
- Una segunda conexión (otro operador, un router 4G o 5G dedicado) lista para tomar el relevo.
- Una grabación local de todos los planos, para entregar un replay limpio aunque el directo haya tenido contratiempos.
- Un mensaje de espera listo para pasar por pantalla y una persona encargada de comunicarse con los espectadores si surge un problema.
- Un ensayo técnico en la sala, con los mismos cables y la misma conexión que el día D.
El replay: la segunda vida del directo
En YouTube, un directo se conserva automáticamente como vídeo en su canal. Es práctico, pero es solo un borrador. Con las grabaciones de las cámaras se puede producir un replay limpio: principio y final recortados, silencios eliminados, sonido retrabajado, capítulos, subtítulos. También se sacan extractos cortos: la frase potente del directivo, la demostración del producto, la respuesta más aplaudida. Un solo evento puede alimentar sus redes sociales durante semanas.
Para que todo esto funcione sin estrés, en that dog preparamos el dispositivo con usted de antemano: cuántas cámaras, qué sonido, qué conexión, qué plan de contingencia. También captamos eventos para sacar de ellos una película y extractos (vea nuestro artículo sobre la grabación de eventos). Usted se concentra en sus invitados, nosotros en la imagen y el sonido.
¿Un evento que emitir?
Hablemos de su próximo directo: formato, lugar, público y lo que quiere conservar después.
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